¡Hemos hecho un magnífico trabajo! Hemos aprendido mucho sobre nosotros mismos este año. La capacidad de adaptación y resiliencia de cada uno de nosotros: niños, adultos, adultos mayores, nos ha enseñado que podemos emprender nuevas estrategias de crecimiento y hasta de supervivencia. Debemos reconocernos y apreciarnos por todo eso, a quienes están a nuestro lado, a quienes aún en la distancia e incluso más allá siempre están con nosotros.
2020, un año de mucha sorpresa, confusión, admiración, cambio, movimiento, adaptación, crecimiento al final de todo. Nuestros mejores aliados y recursos han sido primero nuestra fuente infinita y nuestro propio ser, después nuestras esferas de familia, amigos, compañeros de trabajo y proyectos.
Sabemos que el 2021 viene con algunas incertidumbres, pero al mismo tiempo con lecciones ya aprendidas, con más fortalezas y entusiasmo y con la fuerte convicción de que podremos salir avante, porque él éxito no se encuentra al final del camino sino durante todo el recorrido. Esa es nuestra naturaleza, es nuestra esencia, tendemos a la vida, a triunfar, a quedarnos, en cualquiera que sea nuestra situación en especial.
Siempre he admirado esta capacidad humana de salir adelante y construir. Lo he visto en mí experiencia cómo psicóloga en intervención en crisis, cuando una comunidad entera ha sido devastada y es la misma comunidad quien tiene él impuso de reconstrucción y encuentran los recursos que necesitan dentro de ella misma. También lo he visto a nivel familiar e individual, la tendencia a la vida y la reinvención personal lidera la necesidad de seguir adelante y encontrar las respuestas. No quiere decir que no ha dolido o que no hay un recuerdo o siquiera que haya sido fácil, pero la tendencia, la pulsión a la vida y la esperanza imperan.
Es nuestra naturaleza, nuestra mejor cualidad humana; queremos y debemos seguirla.
Hablar de recuperación a nivel físico y emocional es una tarea maravillosa. Nuestro organismo está diseñado para auto sanarse en todos los sentidos. Nos da oportunidades, ventanas en las cuales podemos aprovechar para volver a procesar lo que sea necesario para alcanzar un nivel de salud mejor. Nuestro cerebro es nuestro “mejor” aliado aunque a veces podría parecer que nos juega algunas trampas o incluso juega en nuestra contra, pero lo cierto es que únicamente hace su trabajo, cumple su función: mantenernos vivos, mantenernos a “flote”, y en esa tarea él es el mejor.
La recuperación emocional implica varios elementos, tanto internos cómo externos, una buena combinación de ellos nos permite alcanzar niveles de bienestar emocional superiores. Entendí con una buena metáfora que aún ni él mejor neurocirujano puede hacer su propia cirugía, todos necesitamos un “espejo”, un acompañante. Necesitamos también un tiempo, un momento pero sobre todo, nuestra mejor disposición de avanzar hacia ella. Eso es el principio de una buena salud emocional.
Cuesta un poco de trabajo pensar en que podemos prevenir una crisis emocional, creemos que estas simplemente “suceden”; pero lo cierto es que, sin duda tarde o temprano vamos a experimentar alguna de una u otra manera, y también es verdad que en la medida que estemos preparados podremos regresar lo más pronto a un nivel balanceado de funcionalidad y contener o experimentar secuelas menos dolorosas o dañinas. Y si podemos prepararnos y mitigar en las áreas económica, física, social, es también cierto que podemos hacerlo a nivel emocional.
Existen varios pasos y procesos que pueden ser aprendidos y que siguiendo con nuestro impulso vital hacia la reconstrucción nos pueden llevar hacia una salud emocional más balanceada que incluso nos ayude a alcanzar nuestra metas y ser más exitosos. La prevención, preparación e intervención están a nuestro alcance, es posible. En cada uno de nuestros escenarios, en el nivel individual y familiar a quien queremos influenciar. Los conoceremos uno a uno en las siguientes ediciones, serán un nuevo recurso que aprenderemos y usaremos a nuestro favor, porque esa es nuestra naturaleza, tendemos a crecer, mejorar y hacer crecer y mejorar a quienes están a nuestro alrededor. Esa es la esencia de nuestra existencia.
Con toda la fe y esperanza que nuestra sociedad humana posee, deseo que tengamos un año nuevo lleno de bendiciones y aprendizaje. Que seamos FELICES, recordemos que “la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias” John Locke (1632-1704)
Hasta la Próxima
Sandra U. De la Fuente
Psicóloga, Máster en Derechos Humanos y Educación para la Paz, Neuro Coach,Especialista Epigenética.
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