En los últimos años el desarrollo de la ciencia en materia de salud y bienestar mental ha dado unos pasos gigantescos, literalmente cuánticos. Lo que no es nuevo es la capacidad de recuperación de nuestro organismo tanto física cómo mentalmente, solo que probablemente no lo habíamos podido apreciar en su totalidad.
Sin duda alguna las situaciones estresantes nos ocurrirán a lo largo del camino en nuestra vida y de nuestros seres queridos. La pregunta es ¿podemos predecirlos, evitarlos, o aún prevenirlos? ¿Cómo podemos prepararnos para los momentos de crisis? Entendamos crisis para efectos de este artículo cómo el momento de ruptura en el balance de funcionalidad del ser humano, ya sea emocional, social, de salud, económico, laboral, etc. Se caracteriza por ser inesperado, urgente o amenazante y que presenta a su vez un peligro y una oportunidad que puede desembocar en la mejora o retroceso de quien la vive.
Por definición una crisis no es previsible o prevenible, pero lo que sí puede serlo es LA RESPUESTA que damos a esa situación de crisis. Para esto será necesario transitar por varias estaciones de autoconocimiento y fortalecimiento de nuestros recursos emocionales. Esto quiere decir, que en la medida que nos conozcamos y desarrollemos recursos de resiliencia y balance emocional podremos afrontar, pasar y recuperar de una situación estresante o crítica, regresar a la funcionalidad en la medida ecológicamente sana, reducir lo más posible las secuelas negativas y obtener de la experiencia recursos de aprendizaje positivos y de reconstrucción.
Probablemente pueda parecer muy complicado o elaborado, pero lo cierto es, que todos nosotros de una u otra manera ya hemos desarrollado varios de esos recursos, hemos vivido algún tipo de crisis y de algún modo hemos podido pasarla, aún más, algunos de nosotros hemos podido ayudar a otros a vivir y recuperarse de momentos críticos. El paso siguiente es reconocer estas cualidades y convertirlas en recursos útiles. Sabiendo que poseemos la sabiduría interna para usarlos en el futuro para nuestro bien y el de nuestros seres queridos.
Antes de pasar a nuestra primera técnica de intervención debemos recordar que la preparación es la mitigación; es decir, en la medida que estemos preparados los efectos de una crisis o situación estresante pueden reducirse. Hemos visto repetidamente cómo tener un botiquín de emergencia o conocer una técnica de reanimación vital pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Comunidades han visto un impacto menos severo en su economía o producción si antes implementaron planes de reducción de riesgos, ciudades que ahora construyen sus edificios de una manera geológica más estable pueden confiar en los efectos mínimos de un desastre natural. De la misma manera, la preparación y fortaleza emocional (incluye mental y espiritual) puede proporcionar efectos menos peligrosos y con secuelas menos dañinas a quienes experimentan crisis emocionales y quienes están a su alrededor.
Entonces vamos ahora sí a conocer una de las herramientas más importantes: Los Primeros Auxilios para el Balance Emocional (PREBE), son una herramienta muy útil que podemos aprender y desarrollar para proporcionar calma y tranquilidad, para tratar de conectar a la persona con su red social de apoyo, incentivar la autoeficacia y la eficacia en la recuperación.
Informar, Contener, Conectar, Implementar y Acompañar son las 5 fases de esta herramienta.
Cuando una crisis se presenta distorsiona la manera en que las cosas han venido funcionando hasta ahora, por lo tanto es muy importante INFORMAR, saber, conocer, aprender sobre lo que ha sucedido y cuál es el alcance de la situación. Qué es lo que esta crisis implica en la vida de las personas y cómo cambiará su normalidad en adelante. Entre más claros, concisos podamos ser mejor es para la persona, aunque la asimilación sea tardada o dolorosa.
Contener significa rodear a la persona con la más de elementos seguros para ella, podría ser un abrazo por ejemplo si la situación lo permite hasta un lugar seguro donde permanecer, la meta de esta fase es evitar lo más posible una segunda o tercera crisis cómo consecuencia de la primera.
Conectar en la fase más importante, de ella dependen las decisiones futuras y él pasó paulatino a la recuperación de la funcionalidad. Cómo seres sociales contamos con una red de apoyo que puede hacer la diferencia. Dependiendo de la circunstancia hablamos de conexión desde una simple llamada telefónica hasta la intervención de instancias privadas o de gobierno que fungirán cómo nexo para la reconstrucción y eventual recuperación.
El siguiente paso es Implementar pasos de acción, del tamaño que la situación y la capacidad de resiliencia de la persona afectada lo permitan. De acuerdo con la cercanía hacia esa persona (incluidos nosotros mismos) podemos implementar pasos constantes y tal vez supervisados, desde un simple desayuno o rutina de higiene, hasta compromisos de tiempo con más permanencia, cómo terapia, tratamientos médicos, participación comunitaria, etc. se requerirá de un acompañamiento constante, tal vez distante, tal vez completamente involucrado, eso dependerá de la capacidad de afrontamiento de la persona y por supuesto de quien puede dar ese Acompañamiento emocional. Sabemos por supuesto que el autocuidado a quienes brindan este tipo de soporte emocional es también muy importante y hablaremos de él en los siguientes episodios.
Implementar los Primeros Auxilios para el Balance Emocional es tan importante cómo las técnicas de reanimación vitales o de prevención de estrés. Podemos implementarlas con nuestros seres queridos, en nuestro ambiente de trabajo o comunidad y aún con nosotros mismos. Superar una crisis no significa que será fácil o que no dolerá pero sí que en su momento podemos ser capaces de describir a la crisis cómo lo hizo Albert Einstein, cómo una bendición, una oportunidad de reinventarnos y de mejorar.
Nota a esta edición: Los Primeros Auxilios para el Bienestar Emocional comprenden contenido adaptado y detallado en cada etapa y de acuerdo a la situación individual de cada persona. Con mucho gusto puedo compartir más información al respecto si así lo solicitas.
Hasta la Próxima
Sandra U. De la Fuente
Psicóloga, Máster en Derechos Humanos y Educación para la Paz, Neuro Coach,Especialista Epigenética.
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