Resumen: Las decisiones que tomamos día a día están determinadas por nuestro sistema de creencias. Nuestro sistema de creencias es un factor predominante en el  incremento o decremento de nuestra autoestima. Podemos cambiar las  creencias usando las herramientas de la Programación Neurolingüística (PNL). La autoestima determina  en gran medida  nuestros niveles de éxito y de felicidad.

Nuestro diario vivir está lleno de toma decisiones que han definido nuestra vida a través de ese recorrido por esta tierra. Dichas decisiones nos han llevado por una serie de experiencias que llamamos: felicidad, tristeza, dolor,  amor,  desamor, enfermedad, fracasos, éxito, pérdidas, etc. Cuando analizamos nuestras vivencias podemos darnos cuenta de que en cada toma de decisiones, nosotros teníamos abundancia o  falta de ciertos recursos que determinaron la forma como manejamos nuestra toma de decisiones.

Hay muchos factores que determinan el resultado al tomar nuestras decisiones y uno de ellos es la Autoestima, que es la valoración que damos a nuestro ser, el conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que conforman nuestra personalidad y que aprendemos durante nuestra vida; por lo tanto muchos de estos rasgos pueden ser modificados y mejorados.

En ocasiones hemos adquirido un significado equivocado de las palabras, lo que hace que existan algunas formas erróneas de usar la palabra autoestima, tales como “soberbia” que es un sentimiento de superioridad ante otros,  “egoísmo” es sentirme siempre que yo soy el más importante y no tomar en cuenta a los demás, “necedad” cuando no somos flexibles en ideas y actitudes y la “vanidad” que se manifiesta en la convicción de nunca contemplar el fracaso.

El concepto equivocado de la palabra autoestima puede modificarse si está  sustentado en que el valor de una persona no se mide por sus posesiones materiales, sus éxitos o sus fracasos sino que   deberiamos tomar en cuenta a los demás, aceptar  que son  importantes las relaciones humanas y hay que mantenerlas a través del respeto; reconocer que no sabemos de todo y que no tenemos la verdad absoluta; entender que nuestras vivencias son un proceso de aprendizaje que nos ayudan a identificar nuestras fortalezas y nuestras debilidades.

La autoestima es el motor o fuerza generadora de motivación que nos lleva a realizar acciones en nuestra vida,  las cuales    son el reflejo de nuestros pensamientos que al exteriorizarlos se convierten en conductas. Estas conductas manifiestan nuestras creencias que idealmente deberán estar sustentadas en la firme convicción de nuestro derecho a “ser felices” y luchar para lograrlo.

La autoestima es confianza, valoración y respeto por uno mismo; es apreciar el propio valor e importancia y tener el carácter para responder por sí mismo y actuar en forma responsable con los demás. Las creencias son los filtros predispuestos y organizados de nuestra  percepción del mundo, se puede decir que son las gobernadoras de nuestro cerebro. Son las creencias lo que distingue principalmente a quienes destacan en algo grande de quienes fracasan, ya que la fe en lo que somos y podemos llegar a ser determina con bastante exactitud lo que seremos.

Existe un método especial y científico para modificar los sistemas de creencias y   lograr nuestros  objetivos a través de modelar la excelencia a partir de los éxitos de otros; el  cual fue  desarrollado por dos grandes investigadores y co-creadores de la Programación Neurolingüística (PNL), Richard Bandler y John Grinder.

Requerimos poner en marcha el infinito potencial que poseemos, incrementar nuestra madurez emocional reforzando nuestras cualidades a través del uso de las herramientas de la Programación Neuro-Lingüística y así lograr cambios de creencias, clarificar nuestros valores, eliminar los miedos y fortalecer las competencias que nos permitan lograr el éxito y ser felices.

Incrementar la autoestima no es un lujo es una necesidad ineludible