Sí, el deporte una vez más y siempre el deporte; desafío para algunos, tortura y pesadilla para tantos.
¿Y para usted, que es el deporte? La ilusión de fortuna y reconocimiento, la esperanza del cuerpo ideal, ¿o el despunte del amor por una especialidad como entretenimiento y el hecho de compartir lindos ratos entre amigos o en familia?
¡El deporte es eso y mucho más! ¿Pero, desde cuando es algo tan formal como lo define el nombre?
Cuenta la historia, que el deporte como tal, se inventó allá por el siglo XVIII, antes de eso a ciertas actividades se las conocía como “juegos” o “actividades físicas” entre las que estaban las carreras pedestres y la natación.
Pero como dijimos antes y yéndonos a 7 siglos antes de la era Cristiana, los griegos se lucían, por la importancia que tenían en su cultura, con juegos que podríamos nombrar como los predecesores de los actuales juegos OLÍMPICOS, con disciplinas tales como: Luchas, Carreras hípicas y carreras atléticas entre los participantes. Dichos juegos tenían una duración de seis días.
Sin embargo y en los primeros días del Castellano, la palabra DEPORTO que significa DISTRACCIÓN / JUEGO, graficaba la razón de esas disciplinas que empezaban a reglamentarse y a llamarse DEPORTES, como divertimento y esparcimiento.
“Cuánta agua pasó debajo del puente” y como intereses espurios y necesidades sociales, deformaron el propósito mismo de aquel nombre, que fue y debería seguir siendo el verdadero propósito de los deportes.
Pero a no desilusionarnos ni pensar que todo está perdido, como muchas cosas para disfrutar, de las que aprender, o a las que aportar, tengamos presente que depende específica y exclusivamente de nosotros como vivirlas, así que a DISFRUTAR…. el deporte esta también aquí.
Vamos a compartir su tiempo en esta publicación, con noticias del deporte y vamos a incluir el origen de las distintas disciplinas deportivas de las cuales, tal vez nunca haya escuchado de ellas ni el nombre.
Gracias por estar con nosotros compartiendo de nuestra cultura, la cultura HUMANA.
Hasta la próxima, sinceramente.
Fernando Hortal











